El papel amate – uso la cursiva porque aunque se denomina papel amate su elaboración se asemeja más a tejer las fibras que lo componen: Las fibras, tomadas de la corteza interior de determinadas especies de árbol, se extienden largas haciendo un entramando en sentidos vertical y horizontal y son golpeadas hasta crear la lámina – es un tipo de soporte, que se fabrica principalmente en la región de Puebla-México. La producción de este papel, que ya existía en Mesoamérica antes de la llegada de los colonos, se vio amenazada al introducirse los papeles de fabricación europea para el suministro de la zona. Sin embargo, su uso ritual y posiblemente algunos otros factores casuales, permitieron que la tradición de elaborarlo se haya mantenido hasta nuestros días y que sea posible adquirirlo en numerosas tiendas a lo largo y ancho de la geografía mexicana.

  Asociado en principio a la confección de objetos rituales o a ser el papel donde los indígenas editaban sus códices, ahora es posible encontrarlo en multitud de muestrarios y es un muy valorado por su factura artesanal. Es común verlo en invitaciones a eventos sociales (bodas, comuniones, xv años..) y es también corriente encontrarlo en mercados de souvenirs; utilizados como soporte de pinturas de colores vivos, casi fluorescentes, y composiciones llenas.

  A veces resulta complicado encontrarlo en su color original,bien porque las fibras son teñidas en un amplio catálogo cromático, que suele ser más atractivo para su venta, bien porque los propios comerciantes que lo proveen no aciertan a distinguirlo y lo confunden con aquél que está teñido en tonos terrosos. No tiene una marca comercial específica. Una diversidad de pequeños productores (normalmente familias) lo fabrica y una red más organizada lo compra a estas familias para luego distribuirlo entre las diferentes urbes.

  En algunos talleres de edición gráfica lo encontré como soporte de serigrafías y xilografías. Y en las papelerías su precio iba oscilando entre los 15 y 35 pesos el pliego (1€ – 16 pesos). En Puebla, en una calle repleta de papelerías, compré la mayoría de los pliegos que viajaron conmigo hasta pisar tierra española. Lo compré al precio más barato que había encontrado; y el estado del papel, aunque limpio, se delató bastante seco en el mismo momento en que intenté doblarlo para meterlo en el tubo que le tenía preparado. Finalmente hubo que improvisar un tubo más para el transporte y dos pliegos se rasgaron porque el exceso de sequedad lo hacía poco flexible. Así comenzó la travesía que condujo estos pliegos de papel hasta la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, donde aún espera ser estampado en las diferentes técnicas que ofrece la asignatura de Iniciación a las Técnicas de Grabado.

  Al llegar a Sevilla, el papel se encontraba en un estado delicado; como consecuencia de haberlo mantenido embalado durante algunas semanas, forzando su elasticidad y excesivamente deshidratado. De modo que preparé una zona limpia para sacarlo del embalaje y mantenerlo algunos días en horizontal, dejándolo recuperar su forma original. Después le apliqué agua con un pulverizador y lo apilé entre tableros de madera y papeles de seda para humedecerlo. Dejando el papel en esta forma y colocando peso sobre ellos durante cinco días, revisando periódicamente su estado para comprobar cuándo alcanzaban un estado óptimo. El objetivo de esta humectación no era preparar estos pliegos para ser estampados inmediatamente, sino conseguir que el papel recuperase un estado en el que pudiera ser almacenado de nuevo sin el riesgo de romperse, rasgarse o tener algún tipo de complicaciones derivadas de la sequedad del mismo.

Algunos datos técnicos del procedimiento de restauración/humectación son:

1 Pulverización por separado de cada pliego (evitando charcos o excesos)  2 Colocación de los pliegos en una pila única (procurando la mayor unidad del  bloque/conjunto y permitiendo que la humedad se reparta entre ellos)  3 Separación de los pliegos rotos o en peor estado (a estos aplicar más agua y colocarlos tablero/pliego/tablero )  4 Revisión del estado y aplicación de más pulverizado de agua en caso necesario  5 Colocación de un peso inferior que en los casos de prensado de estampas

  A día de hoy, la cantidad de papel amate que se conserva en mi poder, es de 29 pliegos completos y uno incompleto. Cada uno de ellos mide 59×40 cm aprox y 20 de ellos son de color blanco (o blanqueados) y el resto son una mezcla de colores café y natural. Un contratiempo aeroportuario provocó la pérdida de algunos otros pliegos. Bajo mi punto de vista, lo que constituye una cualidad notable entre ellos, es la disparidad de su apariencia, es decir: su carácter artesanal hace que sea difícil encontrar dos de ellos idénticos. Es un soporte con una personalidad muy concreta, y en é lse perciben claramente las tramas de la fibra que lo forma. En un segundo paso de este estudio, podré describir sus reacciones en cuanto a los distintos procesos de estampación. Intuyo que por sus características será una pequeña aventura usarlo para estampas de hueco-grabado..

  Mientras tanto, para tener informaciones completas en cuanto a su fabricación, tradición y usos ancestrales, recomiendo visitar la Tesis Doctoral de Oscar Alonso Barrón – La fabricación del papel amate por los indígenas otomíes. Un vehículo de contenido religioso y cultural – que, realizada en la Universidad de Sevilla, se encuentra generosamente puesta al servicio de la difusión en red.  Para tirar del hilo de los Codices, se puede empezar con FAMSI , una web asociada la Fundacion para el Avance de los estudios Mesoamericanos, desde donde se pueden  descargar algunos códices en Pdf.

 
Las imágenes de este post son:
arriba- Pliegos de Papel Amate en colores natural, blanqueado y café, por Elvira F.I
abajo- Litografía en lamina Offset sobre Papel Amate amarillo (detalle), por Elvira F.I
junto a este texto- Figura en Papel Amate del blog Artes del Libro en Hispanoamérica
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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