Agarro la mochila como excusa rápida, me despido muy torpe y no consigo terminar las frases, pero no me importa por que solo quiero irme, bajar las escaleras de caracol los cuatro pisos, dejar un corazón en uno de los tramos que ya están mas que sucios de los niños, o quien sabe, antiguos inquilinos. Subo la cuesta interminable, domino el camino y eso no me gusta del todo. Intento perderme, ganar tiempo improvisando alguna calle distinta. No tardo en llegar a una plaza que conozco. Ese absurdo mirador que es un aparcamiento para coches. Una vista increíble de la ciudad sobre El Cuerno, que brilla hermosamente cuando es crepúsculo y durante el resto del día se baña de brumas de las que prefiero no saber la procedencia. En todo caso ahora la ciudad ya está oscura y estoy frente al Museo Pera de nuevo; la exposición de Chagall que ya he visitado, una excusa perfecta para alargar el paseo; quiero ver de nuevo el grabado de la mujer sobre el sembrado y las dos figuras pequeñas en la parte más al sur del formato.

Me equivoqué de planta y empecé por la última. Hice fotos de un cartel, de esos que suele haber en las exposiciones, donde se lanza una idea del autor con firma y fecha. Y no es seguro, pero quizás Chaggal se preguntó alguna vez, si no es cierto que el amor inspira el color y la pintura. Habría que contrastar opiniones con algún experto, pero parece cierto que Chaggal amaba y mucho. Que era cariñoso con los matices y los gestos, que le gustaba ordenar un mundo que habla de cosas intimas y pequeñas, como un candelabro que alumbra una mesa para la cena. Ahora pienso en eso pero ese día…vi casualmente  un corazón en la firma de un grabado, separando con gracia y dulzura apellido y nombre. Tuve que estar largo rato mirándolo, pero después alcé la atención a la estampa, que era perfecta, precisa, bellísima. Una clase práctica de aguafuerte. Quizás también un ejemplo de buen dibujo, de buen orden, de valentía en las decisiones.

Todo un enjambre de medios tonos como cama de un retrato de expresión alegre. Luces sacadas a pincel con trazo firme y delicado, exacto en los mechones de pelo y dibujando el gesto de la cara por uno de sus lados. Siempre la misma intensidad de blanco, que maneja y pone orden a la casualidad de los grises. Después descubro la línea de negro profundo que sirve de contorno, que recoge cada frontera del rostro hasta agarrarlo entero. En la oreja las tramas se curvan limpiamente, también en la boca, la línea entera está bailando, aparece en el pelo, donde los ritmos son de una belleza que dan ganas de comerla, de irse corriendo a poner resina en una plancha. Y la línea es gruesa porque no está sola, sino que otras la componen como única en una trama de negro intenso y otra vez preciso, de una sola mordida y un punzón no tan fino como a mí me gusta, y quizás entre diez o trece minutos, depende del ácido y tantas otras cosas.

La línea termina y se pierde en los pliegues de la ropa, curvándose porque no quiere abandonar su fuerza, así que tengo que volver a seguirla, encontrarme otra vez el pelo, las luces que bailan y mirar de lejos. Los vigilantes se asoman de nuevo, quizás para comprobar si sigo en lo mismo. Descanso un rato, miro el retrato que está junto a este, solamente líneas y otra vez Chagall con una expresión como de niño que se retuerce y sonríe. Quizás se ríe de mí, o del cobre y todos los metales, que ha sabido aprender sin ninguna vergüenza, soltando la mano y la idea. Es lindo este Chagall pero quiero el otro, los grises calidos que me recuerdan el taller, la resina Que me refrescan la memoria y las ganas. Siento una flecha dirigiéndose sin rencor a mis carencias, por fin me canso, o me avergüenzo, o una pareja entra y me muevo porque estoy al principio de eso que llaman el orden de visita. Pero ellos tienen más prisa que yo, y pasan de largo tan rápido que siento un poco de rabia, otra vez, por todos esos clavos vacíos en la sala, que no son más que el pretexto para llenar las horas de un paseo, de una cita, de una tarde sin otro plan que un museo. Bajo las escaleras porque es tarde, y quiero ver algo más antes de irme. Así que busco a Bella, que sigue allí con su sembrado de plantas leves y pequeñas, quizás trigo, flores o ambas cosas que se mezclan con la sola excusa de un gris blando que la recoge, pero es ella quien recoge y señala, al hombre y al niño, los dos pequeños y ella enorme.

 
Entre octubre de 2009 y enero de 2010 el Pera Muzesi de Estambul
expuso obra gráfica de Marc Chagall en sus elegantes salas.
Tuve la suerte de poder visitar varias veces el museo y disfrutar de aguafuertes y puntas secas
con una calidad y calidez que me sobrecogieron…
El Chagall pintor/litógrafo, cuyo mundo personalísimo destaca por su uso del color
fué también un grabador en blanco y negro extraordinario.
Si quereis encontrar más imágenes, os aconsejo hacer la busqueda en varios idiomas.
Las imágenes de este post son:
Arriba: fotografía en una exposición de Chagall en Lecce, Italia. Por Elvira Fdez
Abajo: autoretrato al que se refiere el texto. Procedente de aquí.
Pincha en los links naranjas para encontrar algunas otras referencias!!
 
 
 
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sevilla 19 junio 2011 
elvira fernández iglesias retrasmitiendo desde la calle castilla
 
 
 

En Sevilla este domingo de 35 grados y un aire paralizado y tórrido, se ha reunido muchísima gente. Nosotros salíamos de Triana a las seis y media de la tarde, con el abanico en una mano y el agua en la otra, preparados para encontrarnos en la plaza del Altozano a otros vecinos. En diez minutos se han reunido allí unas doscientas personas y hemos comenzado el paseo hasta la Plaza de España, donde estaban convocados todos los colectivos, barrios, personas, señoras, familias, niños, pueblos. A la pancarta verde que anunciaba nuestro barrio se han unido de pronto otros vecinos que venían de Nervión, Juncal, Santa Justa, San Bernardo, Plantinar, San Jorge, Tartesos , San José Obrero…

A los barrios de Sevilla se han unido los pueblos, que también traían palabras, voces y energía desde otros puntos cardinales como Castilleja, Camas, Dos Hermanas, Tomares, Écija, Aguadulce, Utrera, Sanlucar la Mayor, Gillena, Estepa, La Roda, Marinaleda, Lora o Casariche.  Miles de personas se han encaminado hacia el mismísimo corazón de la ciudad bajo lemas como sube el paro, suben los impuestos, suben las ayudas para el BBVA! .

En la fuente de la avenida de El Cid, esa que normalmente solo sirve para ver rodear los coches, algunos hemos podido refrescarnos la nuca y hacer la primera parada de una marcha, que ha sido pacífica, tranquila y festiva; que ha sido seria y unánime en sus reivindicaciones de una ciudadanía con voz propia.

El movimiento de acción estudiantil, micrófono en mano, no ha dejado un solo minuto de descanso, ni ha olvidado ninguna sucursal de su Botín favorito; ante las cuales se ha lanzado el grito de Fuera Santander de la Universidad o estudiante despierta!. También con ellos, hemos parado  frente a las puertas de la sede de la Universidad de Sevilla para colgar un cartel de Se vende  y ver como una señora con traje repartía títulos y orejas de burro entre los afortunados que le entregaban su tarjeta de crédito.

Había otros colectivos, como el que venía en representación de los gitanos o las asambleas de barrios. Había también algunos perros, mascaras y manos señalando infiltrados, euros y pepinos,  maletines con el presupuesto del estado, señoras mayores y turistas que comían apaciblemente en la calle de al lado. Pude ver niños que caminaban y otros que eran portados por los hombros sudorosos de sus padres o madres. Apenas diez vasos con cerveza y algunos solidarios con dispensadores de agua fresca que eran saludados al ancho grito de tu si que vales! .  Apenas ví unas siglas, que siempre eran parte de algún capricho improvisado.

Pitadas en la sede sevillana del PP, que también estaba de camino. Lanzamiento de monedas a las puertas de una sucursal bancaria, un entierro de comitiva enlutada por la muerte de la democracia. Señores con traje y maletín que vendían hipotecas allí mismo y canciones, muchas canciones que ya nos suenan como la de Un Alcalde, se balanceaba, colgado en la burbuja inmobiliaria… como veía que no se caía..

Algunos medios hablan de 70 mil personas en las calles sevillanas la tarde del 19 de Junio de este año 2011 que nos asiste, otros cifran en 30 mil y yo no soy experta en este tipo de materias. Sin duda había gente, muchísima gente de todos los colores. Cualquiera que conozca Sevilla o que pueda mirar un mapa y hacer las cuentas de cuantas cabezas caben en un metro cuadrado, puede calcular cuántos éramos si los manifestantes ocupaban la distancia que separa la Calle San Fernando de la Calle Sierpes.  Íbamos juntitos, pero no apretujaos, porque había que dejar que algún minuto que otro soplara el aire fresco.

La marcha, haciendo un alto frente al Ayuntamiento, donde continuaban los ecos del No, que no, que no nos representan, proseguía rumbo a Las Setas, plaza recién inaugurada que ha sido la sede de la Asamblea General de este movimiento que trata de despertar y poner en valor la conciencia y participación ciudadana. En las Setas ha comenzado la última parada, y cuando eran las diez de la noche, aún no habíamos llegado todos. Aún la masa de ciudadanos caminaba durante cientos y cientos de metros para estar allí, tomando la calle, felices por la sorpresa de estar tan bien acompañados.

Esta ha sido, según el recuerdo de muchos, una de las manifestaciones más multitudinarias que se han visto en la ciudad.

Y este encuentro, que se convocaba hoy bajo el signo del rechazo al pacto del euro, tenía muchos matices y una necesidad de recordar que la Asamblea, el Movimiento, Los indignados, esto que pasa y tiene tantos adjetivos, ya ha cumplido un mes. Se ha leído un manifiesto con siete puntos, entre los cuales, estaba el recodar por qué estábamos allí y que lo hacíamos no solo de manera pacífica, sino rechazando cualquier comportamiento ajeno al respeto, al diálogo y al espíritu aglutinador de la asamblea.  Se ha hablado de un cambio de ritmo, de la decisión de cambiar la acampada diaria en Las Setas por un movimiento diario en los barrios. Se ha dicho también, muy claramente, que vamos despacio, pero que vamos muy lejos.  De hecho, están siendo convocadas ya reuniones informativas en varios puntos de esta ciudad, donde son expuestos algunos temas, que son de interés y que son decisiones que se están tomando sin que nos dé mucho tiempo a saber que clase de reformas, de acuerdos, hablan, por ejemplo, de nuestros salarios y no se nos son consultados.

Lejos, hacia adelante, el pueblo unido y algunos vecinos solidarios que pulverizaban agua para aliviar los grados. Esta noche, cuatro horas después del inicio de la manifestación, aún nos esperaba un fin de fiesta con actuaciones musicales, gratuitas y en plena plaza.

Creo que no me equivoco si pienso que a los sevillanos que se han unido a esta protesta hoy no les importa haber perdido un día de playa, una tarde cómoda de aire acondicionado en sus casas.  Sobretodo porque hoy éramos un poco más libres y nuestra voz un poco más clara. No hubo peleas significativas y quizás media docena de perros.  Apenas una leve presencia policial, que junto a los servicios municipales de limpieza cerraban la manifestación: ninguno tuvo mucho que limpiar.